43. Hola, ola

Ni 20 días llevamos de verano y ya van dos olas de calor. Sí, señor. Dos. De todas formas, soy una experta en olas de calor. Tanto si voy a algún sitio, como si me quedo en Granada, alguna ola de calor pillo. Os lo aseguro.

La primera de la que tengo recuerdo es la del verano de 2003, que me pilló en Francia, donde se ve que no estaban muy acostumbrados a esas temperaturas y no tenían ni idea de lo que era un aparato de aire acondicionado. Hubo gente que murió y todo. Nosotros no. Sobrevivimos todos. A un andaluz le vas a venir tú con calor…

Otra ola de calor de la que tengo recuerdo es la de 2007, que me pilló en Turquía. Direis que no es nada del otro mundo pasar calor por aquellos lares. Bueno, es cierto. Pero si os digo que una mañana se estropeó el aire acondicinado del autobús y casi morimos deshidratados y/o ahogados, ¿qué? Imaginad el calor que hacía dentro del autobús que en cuanto pudimos paramos en un parque, donde el termómetro marcaba 48º… ¡¡y nos parecía fresquito!! Menos mal que en Turquía sí que están acostumbrados a las altas temperaturas y pudimos disfrutar de aires acondicionados, piscinas y demás facilidades…

Y sin ir más lejos, el verano pasado, viví otra ola de calor fuera de casa. Si no me conoceis, no podeis imaginar dónde… ¡¡ESCANDINAVIA!! ¿Qué ropa planeas para llevarte a Dinamarca, Noruega y Suecia? Pues ropa de verano por si acaso pero, sobre todo, sudaderas, chaquetas, etc, etc… Pues dos ratos me “abrigué”. Llegamos a estar 35º con 90% de humedad. Y volvemos a la poca costumbre a las altas temperaturas. Ni un aparato de aire acondicionado. Y las ventanas de los hoteles no abrían del todo…

 

Volviendo a este verano 2015 que acabamos de empezar, estamos todos ahogados. Apenas corre aire. Y cuando lo hace, es caliente. No apetece ni salir a la calle. De hecho llevo casi una semana en casa de mis padres y me da miedo volver a mi piso… Aires acondicionados y ventiladores funcionando desde casi primera hora de la mañana y hasta la hora de dormir (y la mayoría de las noches, incluso durante la noche). Y esto, creedme, es raro en Granada, que es una ciudad de contrastes… Podemos pasar de 45º al medio día a los 20º (o menos) por la noche. Pero así no hay quien descanse. Estoy deseando que llegue el otoño (que ya sabéis lo que me gusta). O por lo menos, que termine esta segunda (y horrible) ola de calor…

 

 

Hace calor, hace calor, yo estaba esperando… que abras esa botella… y hagamos el amor en el balcón. Mi corazón es un músculo sano pero necesita acción. Dame paz y dame guerra…  y yo te entregaré lo mejor… Luna llena, piel canela, dame noches de placer.  A veces estoy mal, a veces estoy bien. Te daré mi corazón para que juegues con él…

 

 

Arde la calle… Esperando que caiga la noche. Hace falta valor… Deja que me acerque a ti… Arde la calle…

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