04. Maribel bajo el sol (de la Toscana)

          Pues sí. Como adelanté por aquí, este finde al final pisé la playa. Salimos un poco en plan a la aventura… Lo único que sabíamos es que queríamos camping, lo más cerca de la playa posible. Así que miramos en internet. El más asequible nos pareció un camping de Almuñecar llamado El Carambolo. Sí, ya sé que el nombre no pega nada con el fin de semana romántico que queríamos pasar. Además, estaba lejísimos de la playa. Según la chica de recepción, dos minutos en coche o diez andando. Yo, como buena granaína, le tenía que haber dicho: ¿Dos minutos? ¿Diez minutos? ¡Y una polla! Pero en vez de eso optamos por el siempre acertado: Vamos a dar una vuelta. Ahora venimos YA SI ESO. Y es es que el “ya-si-eso” es lo que tiene, que a quien se lo dices ya sabe de sobra que va a ser que no.

          Total, que siguiendo nuestra aventura, seguimos nuestro camino. Un camino que nos llevó hasta La Herradura. Y a su camping a pie de playa. Mi mayor miedo era que estuviera hasta arriba y no pudiéramos disfrutar de él. Pero no. En seguida nos instalamos en una parcelita y montamos nuestra tienda de campaña, que era de mi madre, de sus años hippies. Vaya, que el camping de La Herradura es un poco más caro que El Carambolo (buff), pero merece la pena, nada más que por la localización. Y el personal muy agradable también, ¿eh?

          Pasamos allí el sábado, yendo y viniendo a la playa (que era cruzar la calle y punto), de heladitos a media tarde, paseítos nocturnos por la playa… Muy bien, vaya. Y el domingo, pasamos el día en Almuñecar con mis primos y mi sobrina.

 

          Pero a lo que iba… Que aquí os dejo un par de vídeos de lo que ha sido mi paso por la Toscana este verano. Mi par de días en Florencia, vaya… Y de ahí el título (no me lo he currado mucho, lo sé)…

 

      El trayecto Roma – Florencia lo hicimos en tren de alta velocidad, en el FrecciaRossa. Un paisaje precioso, por cierto. El Grand Hotel Baglioni, nuestro hotel, estaba muy cerca de la estación, así que estuvimos instalados casi en el momento de llegar. También estaba cerca de Santa María Novella. Y de la catedral, campanile y baptisterio. Y de la Piazza della Signoria. Y del Ponte Vecchio… Un lujo, vaya.  Pero no hay que ser agonías. Así que el primer día dimos un paseo por la zona de Catedral (o Duomo, a la que entramos) y pasamos luego a la Piazza della Signoria. Entramos al Palazzo Vecchio y comimos en la misma piazza, en un ristorante con el mismo nombre que la escultura estrella de la plaza: Il David. (Volví a comer los maravillosos canoli… ñamñamñam). Luego seguimos el paseo hasta la iglesia de la Santa Croce. Pero ya estaba cerrada… Así que nos dirigimos, callejeando, hasta la zona del Ponte Vecchio, que tenía bastante ambiente, con músicos callejeros y todo. Allí, nos tomamos unos granizados de limón (o como dicen ellos, granite di limone) en una cafetería llamada Café Pontevecchio, como no podía ser de otro modo… Después, cenita de camino a la zona de la catedral y, en la Piazza della Signoria nos encontramos algo así como una verbena. A la italiana, pero verbena.

 

          El segundo día, tras el desayuno, subimos a la impresionante terraza del hotel, que tenía unas vistas maravillosas… Hicimos unas fotos, unos vídeos, y visita a Santa María Novella. Después, de nuevo camino de la Santa Croce, a ver si la pillábamos abierta. Pero es imposible no pasar de nuevo por el bello duomo di Firenze. Y detenerse otro ratito a contemplarlo. Y hacerse una foto. Finalmente llegamos a la Santa Croce y ¡estaba abierta! Allí, por si no lo sabéis, están los sepulcros de Galileo, Miguel Angel, Dante, Maquiavelo y Rossini entre otros hijos ilustres de la bella Italia. Después, compra de souvenirs (que a todo da tiempo en esta vida) y comida, de nuevo en Il David. Después de comer, para quitarnos de la calle en las peores horas de calor, visita a la Galleria degli Uffizi, con el maravilloso Nacimiento de Venus de Boticelli entre otros. Para terminar el día, cena de camino al hotel, paseo nocturno por la catedral (cómo no… pero es que es tan bonita…) y fotos de toda la familia en la estupenda terraza del hotel. Y la pena que da dejar Florencia…

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